Juan Soler: la enfermedad del Valencia
No olvidamos, los que amamos y respetamos este deporte que es el fútbol, las dos finales consecutivas de Champion, ni las sendas ligas de BenÃtez. El fútbol es antes un deporte que un negocio, aunque mueva tantos millones de pesetas. Los que hacen negocio de los sentimientos del hincha, los que buscan el pelotazo urbanÃstico antes que el campeonato de liga, esos parásitos, deben ser extinguidos.
Juan Soler, presidente del Valencia, es uno de ellos. Es una persona que ha llegado al estrellato. Su papá le regaló un club de fútbol y el gordito con bigote ha sacado su propio rendimiento. Es uno de los constructores más importantes de Valencia y su apellido pertenece a la nobleza del Turia. El pelotazo ha llegado con la recalificación que le dará el nuevo estadio de Mestalla. Unos millones más para el empresario.
Pero como somos una página de Deportes, y los pelotazos y las corrupciones son el padre nuestro de cada dÃa, nos dentendremos en lo deportivo. Tres jugadores de peso: Cañizares, Albelda y Angulo, apartados del equipo. No volverán a jugar en el equipo en el que consiguieron sus mayores éxitos. Como recambios a estos jugadores, con experiencia y comprometidos con el club, han traido a un jóven argentino que gusta de los trabajos manueales, a un portugues que se dedica a salir por la noche hasta altas horas y pegar a unos policÃas y sobre todo, a un entrenador que del cuarto puesto lo ha llevado a la mitad de la tabla. Koeman es el perro de Soler y asà ha obrado.
Esperemos que todo cambie, que el Valencia vuelva a ser el equipo que con el Piojo López, Anglomá y otros tantos luchadores, se incluyó en la cima de los equipos mundiales. Soler debe pensar, reflexionar, contrastar y después actuar. No es tarde, pero el daño que le ha hecho a este club será difÃcil de paliar
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